¿Cuáles son los factores clave para valorar una empresa?
A la hora de valorar una empresa, ya sabes que la facturación y la rentabilidad son algunos de los principales factores que se tienen en cuenta.
También sabes que, para calcular el valor de tu empresa, se tiene en cuenta el tipo de ingresos. Los ingresos recurrentes generarán un mayor valor global para tu empresa. En otras palabras, tu empresa obtendrá una puntuación más alta en una valoración empresarial si la mayor parte de tus ingresos proviene de contratos a largo plazo…
Claro que el dinero es importante, ¡pero no lo es todo! Incluso en los negocios (sí, sí).
Aquí tienes 5 formas de aumentar el valor de tu empresa sin tener que aumentar tus ingresos.
1. La imagen de marca
Aunque a veces pueda parecer algo difícil de cuantificar (hola, agencias de relaciones públicas), la imagen de marca es importante, y tienes que trabajar en ella…
¿Qué impresión se lleva el visitante de tu web al llegar a la página de inicio? ¿El diseño y el texto se ajustan a lo que tu empresa ofrece realmente? ¿Cuándo fue la última vez que actualizaste tu portafolio o compartiste un caso de estudio? Todos sabemos que renovar los logotipos y crear una nueva imagen de marca influye en la percepción de nuestro público (a las marcas de coches les encanta —desde Renault hasta Kia, no paran—, ¡pero no solo a ellas!).
Una imagen de marca positiva se puede medir, hasta cierto punto, mediante indicadores clave de rendimiento de la cobertura mediática, métricas de redes sociales, plataformas de mercado o sitios web de ofertas de empleo. Una buena reputación de marca te ayuda a atraer y retener a los mejores talentos. De hecho, se habla de ello en este artículo.
Los mejores talentos te ayudan a establecer nuevas relaciones con los clientes. Unas relaciones sanas y prósperas con los clientes llevan a que el negocio crezca, y todo eso hace que la empresa gane valor. CQFD.
2. Gestión y administración del flujo de trabajo
Algo que es muy importante para los posibles compradores de una empresa es la respuesta a las siguientes preguntas:
- ¿Cómo funcionará la empresa una vez vendida?
- ¿Qué tal es la solidez y la fiabilidad del equipo directivo?
- ¿Está bien estructurada tu organización?
- ¿Se gestiona el flujo de trabajo en una plataforma digital? ¿Y cómo se gestiona la información?
Las respuestas a estas preguntas deberían:
- Inspirar a los directivos para que revisen sus operaciones y procesos.
- Identificar los aspectos que hay que mejorar.
- Cuanto mejor documentado esté tu flujo de trabajo y mejor organizada esté tu empresa, mejor será la valoración que reciba. Un buen programa de gestión empresarial también puede ayudarte a mejorar tu eficiencia comercial y, por lo tanto, la imagen que proyectas.
3. La imagen de marca de la empresa, la felicidad de los empleados
Aquí tienes otro factor que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de tu empresa: la felicidad de los empleados. La imagen de marca de tu empresa como empleador puede influir positivamente en tu valoración.
¿Tu agencia atrae a los mejores talentos? ¿Puedes presumir de un equilibrio fantástico entre la vida laboral y la personal en la agencia, de prestaciones sociales contrastadas y de una baja rotación de personal? Todos estos factores mejorarán tu imagen de marca y el precio final que podrás obtener por tu empresa.
4. Reducción de los gastos generales
Con un modelo de trabajo mucho más híbrido desde 2020, las oficinas han perdido popularidad, aunque a veces siguen siendo necesarias para fomentar la cultura de la empresa y satisfacer las necesidades de algunos empleados. Pero con tantos empleados que van a la oficina dos veces por semana, las empresas buscan soluciones óptimas.
Una cosa que hay que tener en cuenta es revisar los gastos generales, como el alquiler de las oficinas.
Cuanto más altos sean los gastos generales de tu empresa, más tendrás que ser capaz de «venderlos» a un posible comprador.
5. Relaciones sólidas con los clientes
Por último, pero no por ello menos importante: las relaciones. Este factor está relacionado en cierta medida con la imagen de marca y la imagen del empleador. En resumen, imagínate que vendes tu empresa. Es un organismo vivo, una empresa que seguirá funcionando después de que la hayas vendido.
Imagina ahora que se la vendes a alguien sin explicarle lo difícil que es la comunicación con tres de tus cinco principales clientes, que te aportan más del 25 % de tus ingresos anuales. Si tus relaciones con los clientes no se basan en fundamentos sólidos y corren el riesgo de deteriorarse a largo plazo, es un aspecto sobre el que tendrás que ser sincero a la hora de valorar tu empresa, ya que las relaciones con los clientes pueden influir en los resultados futuros.
Entender la situación de tu empresa
Saber cuánto vale tu empresa y poder compararla con otras del mismo sector es, como mínimo, muy instructivo. ¡Ponte en contacto con nosotros para descubrir qué puedes mejorar con Furious para aumentar tu valor en el mercado, crecer o dar forma al futuro de tu empresa!