La IA: ¿amiga o enemiga de los trabajadores?

Juliette Saez-Lopez
Autor verificado
30 de marzo de 2023

El año 2023 marcará la democratización dela inteligencia artificial.

Al menos eso es lo que coinciden en decir muchos profesionales, a la vista de las diferentes tendencias que empiezan a surgir: código abierto, IA generativa, normativa específica sobre el tema…

Prueba de ello es que hoy en día casi todo el mundo ha oído hablar ya de ChatGPT y que ya se han puesto en marcha sistemas de prevención y detección para evitar ciertos fraudes.

El hecho de que Google y Microsoft hayan decidido lanzar su propio chatbot no hace más que confirmar que la IA tiene por delante un futuro prometedor.

No hay que creerse los mitos

La inteligencia artificial suele verse como un peligro para la humanidad o para el empleo por su relación con películas de ciencia ficción como «Terminator» o «I, Robot».

Pero no tiene por qué ser así.

En esta era digital, en la que cada día se generan miles de millones de datos, hay que ver la IA como un conjunto de herramientas que pueden ayudar a resolver problemas más rápido e interpretar al instante datos complejos, siempre y cuando se hayan planteado las preguntas adecuadas y la herramienta esté bien configurada.

Una ayuda muy valiosa para los trabajadores, que simplemente va a cruzar una gran cantidad de datos más rápido de lo que podría hacerlo un ser humano.

Se puede establecer perfectamente una analogía con el cultivo de la tierra hace un siglo. En aquella época, los campesinos cultivaban pequeñas parcelas con las herramientas que tenían a su disposición, como arados o azadas. Más tarde, las herramientas evolucionaron con la llegada de la tecnología y permitieron cultivar miles de hectáreas con menos esfuerzo.

Los avances tecnológicos han servido para aliviar el trabajo humano, no para sustituirlo.

Hay que adaptar la IA a tu trabajo y no al revés

Por supuesto, habrá profesiones y sectores que se adaptarán mejor que otros a esta tecnología.

Tomemos como ejemplo a las empresas que gestionan grandes cantidades de datos sobre sus clientes y operaciones.La IA y los sistemas ERP se unen ahora para ofrecer un verdadero valor añadido, proporcionando información precisa, recomendaciones proactivas y análisis mucho más rápidos que si se hicieran a mano.

En lugar de sustituir a los trabajadores, la IA puede ayudarles en su trabajo, facilitándoles la comprensión de datos complejos.

Llevemos este razonamiento un poco más allá con el ejemplo de un panadero. A primera vista, este no va a necesitar IA por ahora. Su experiencia es insustituible: las harinas y los fermentos son materias vivas, demasiado cambiantes e irregulares como para que una inteligencia artificial pueda controlarlas.

Pero si alguna vez tiene que gestionar grandes volúmenes de datos sobre sus clientes o sus operaciones, entonces seguro que la IA le aportará algún valor añadido.

Es muy posible que la tecnología de pago evolucione para hacer que las transacciones sean más seguras y fáciles, de modo que el cliente y la dependienta no tengan que preocuparse por eso.

La caja registradora central podrá ser cada vez más inteligente gracias a la diversificación de las aplicaciones empresariales: gestión remota de pedidos, existencias, compras, la tienda online, los procedimientos de higiene y trazabilidad, información para los consumidores (ingredientes, alérgenos), recomendaciones comerciales, etc.

La experiencia del usuario en el punto de venta y la integración de las herramientas digitales serán entonces el núcleo de la innovación, lo que enriquecerá la relación comercial.

Al ser humano aún le quedan muchos días por delante

Es totalmente comprensible que en algunos sectores laborales haya preocupación por el futuro. Pero en lugar de entrar en pánico, veamos esto como una oportunidad para formarnos en nuevas áreas y así aportar ese toque humano que ninguna inteligencia artificial tiene todavía.

En 2019, la OCDE afirmaba que: «Solo el 14 % de los puestos de trabajo actuales corren el riesgo de ser totalmente automatizados, y no cerca del 50 % como sugieren otros estudios». Por otro lado, el 32 % de los puestos de trabajo podrían «cambiar profundamente», sin por ello desaparecer.

Hoy en día sigue habiendo una enorme brecha que hay que salvar antes de llegar a una IA que sea comparable a la inteligencia humana, sobre todo en lo que se refiere a la capacidad de entender los contextos de interacción entre personas y/o con objetos. Por eso, integrar estas nuevas tecnologías con un enfoque estratégico es clave para dirigir bien tu empresa y adaptarte a los cambios en el mundo laboral.

La IA es y seguirá siendo el resultado de una arquitectura de software (tipo de redes neuronales, número de capas, métodos de aprendizaje, etc.) basada en la lógica humana.

Así pues, las tareas repetitivas y poco complejas deben dejarse en manos de la máquina, y la elaboración de conceptos y proyectos, en manos del ser humano.

El desarrollo de la IA no pretende ir en contra del ser humano, ya que siempre se necesitarán personas para plantear las preguntas adecuadas y sacar el máximo partido al trabajo de estas inteligencias.

Por eso es importante entender su valor añadido desde ya y utilizarlo de forma estratégica para apoyar el trabajo de los empleados y ayudarles a crecer, en lugar de sustituirlos.

Este artículo de opinión de Davy Tessier, director ejecutivo y fundador de Furious, lo puedes leer en Forbes.


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